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Sunday, April 30, 2006

WEEZER - Make believe

Con Scott Shriner ya asentado al bajo, y parece que de manera definitiva, la incertidumbre rodeaba a una banda que en sus últimos apuntes no invitaba especialmente al optimismo de cara al futuro. Pero las primeras críticas a este álbum lo catalogaban como uno de los más brillantes dentro de lo que comienza a ser una ya joven pero dilatada carrera dentro del panorama rock alternativo.
En cuanto pasamos página sobre el contundente primer corte, y a de postre el primer single, del homónimo disco (“Make believe”) ya intuimos que algo ha cambiado. Vuelve el sonido original y genuinamente Weezer que encontramos en “Blue” (1994) o “Pinkerton” (1996). Desde los primeros temas del LP se intuye que Rivers tiene ganas de reencontrarse con su mejor cara compositora. Y lo cierto es que no están los ánimos para menos…
Al contrario de lo que sucedía en su “Green Album” (donde el electrizante y enérgico comienzo iba dejando lugar con el paso de los temas a canciones más flojas), “Make believe” intercala lo más sobresaliente (“Hold me”, “Make believe”, “We are all in drugs”) con composiciones en perfecta sintonía con lo más tradicional de su carrera.
Weezer jamás ha tenido demasiadas cosas que aportar en el terreno lírico; de eso, con todo respeto, ya se encargaban los británicos Elvis Costello, David Gray o Van Morrison… Musicalmente, eso sí, supusieron en su día uno de los golpes más refrescantes dentro de la abulia generalizada de los 90. Gracias a un sonido que, en estructura y armonías, nos evocaban a los Eels o al genial Matthew Sweet, se hicieron un hueco entre la marea ingente de mediocres grupos condenados al ostracismo después de uno o dos discos de mucho ruido y escasas nueces.
Al popero primer corte, “Make believe”, hay que unir tres o cuatro temas de gran calidad: “Hold me” nos devuelve a ritmo de balada guitarrera el más purista sonido que anticiparan en “Pinkerton”; “Pardon me” les reengancha a base de juego de voces -una de las grandes señas de identidad de esta banda- y rasgado de graves con el pop del primer single; “The damage in your heart” añade una vuelta más de tuerca al pueril sentimentalismo musical de siempre; ya en terreno del más cañero power-pop (órgano Hammond incluido), “My best friend” o “The other way” rompen con el pequeño universo sonoro creado… Pero Weezer no sería Weezer si a lo largo y ancho de todo el LP se privarán del ya tradicional estridente solo de guitarra en todas y cada una de las canciones; siempre sencillos, pero muy, muy intensos…

Pero por encima de todas ellas hay una canción que sobresale de toda la discografía: “We are all in drugs”. Como si de una de esas bandas de los 80 se tratara, un terrorífico latiguillo (“Give it to me”) anticipa un estribillo cargado de fuerza y rock’n roll. Cuomo y Bell vuelven a trabar una de esas dobles guitarras con amplias ganancias y distorsiones, tan difícil de acoplar, y que para ellos se ha convertido en seña de identidad.
Weezer siempre ha conseguido pasar más o menos de puntillas sobre el movedizo panorama de los éxitos comerciales, aunque los ha tenido y de los buenos (“Island in the sun”, de su “Green Album”, fue la canción elegida por una conocida compañía española de telecomunicaciones con fuerte implantación en todo el mundo como canción corporativa durante bastante tiempo; a este hay que unir los ya clásicos “Buddy Holly”, “Hashpipe”, etc.). Sí podemos decir, sin embargo, que han dado con una fórmula sonora auténtica y que, curiosamente y en contra de lo que el por más desaliñado Rivers Cuomo se empeñe en evitar, les ha granjeado un numeroso grupo de fans que si por algo se caracterizan es por su fidelidad (raro es ver a quien tengo un disco suyo que no los tenga todos…). Acomodados, quizá, en esa nube de aburguesamiento musical, “Maladroit” supuso un revés del que “Make believe”, o al menos eso me parece a mí, intenta ser un paso atrás hacia las raíces, lo que, inevitablemente y tratándose de Weezer, supone un paso más hacia delante.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

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4:19 AM  

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